El concurso de acreedores es un procedimiento judicial para ordenar las deudas de una empresa. Si tu empresa tiene problemas para pagar, puede ser necesario solicitarlo. La duración del concurso depende del número de acreedores y del patrimonio empresarial.
La duración del concurso depende de varios factores. Principalmente, del número de acreedores y del patrimonio empresarial. Otros pueden ser la demora del juzgado, los incidentes o impugnaciones planteados, la cantidad y tipo de acreedores, los tipos de deuda, la cantidad y complejidad de los bienes disponibles, entre otros.
En Noguerol tenemos experiencia como abogados especializados en concursos de acreedores. Por eso te explicamos cuánto puede durar cada fase y qué situaciones pueden alargar el procedimiento.
Duración del concurso de acreedores
El artículo 508 bis de la Ley Concursal dispone que el concurso no debería durar más de 12 meses desde la declaración en concurso hasta el convenio y liquidación.
Sin embargo, la propia ley menciona que el Juez puede ampliar el plazo de ser necesario. Y esto último es lo que suele suceder en la práctica.
En los hechos, un concurso preventivo suele durar entre uno y 5 años. Dependiendo de diversos factores que a continuación revisaremos en detalle.
Factores que pueden aumentar la duración del concurso de acreedores
La extensión del procedimiento depende principalmente de cómo sea la empresa, del tipo de créditos y de cuántos acreedores se presenten.
Aquí explicamos los 5 factores que inciden sobre la duración del concurso de acreedores en España.
1. El número de acreedores
Cuantos más acreedores intervienen, más información debe revisarse. Por ende, más posibilidades existen de que surjan discrepancias sobre las deudas y el concurso se extienda. No es igual gestionar las deudas de una empresa con cinco acreedores que las de una compañía que debe dinero a decenas de entidades.
2. La cantidad y el tipo de bienes
El patrimonio también influye de forma directa en la duración del concurso. Si la empresa tiene pocos bienes o estos pueden realizarse fácilmente, la tramitación puede ser más sencilla. En cambio, inmuebles, maquinaria, vehículos, participaciones o unidades productivas pueden requerir operaciones de venta más complejas.
3. La posibilidad de llegar a un convenio
¿El negocio todavía es viable? Puede buscarse un acuerdo con los acreedores para reorganizar el pago de las deudas. En este escenario, el procedimiento se extiende para que la empresa continúe funcionando, en lugar de pasar directamente a la liquidación.
4. La necesidad de liquidar la empresa
Cuando continuar no es viable, una de las consecuencias del concurso puede ser vender los bienes de la empresa para pagar a los acreedores. Esta fase puede alargar considerablemente el procedimiento. Especialmente cuando existen activos difíciles de vender o conflictos relacionados con su valoración.
5. Los conflictos e incidencias judiciales
Impugnaciones, reclamaciones, operaciones de reintegración u otras cuestiones que tengan que resolverse dentro del procedimiento pueden aumentar los plazos. La duración real va más allá de los plazos de la ley. Eso es meramente estimativo. Lo que influye en la duración es todo lo que ocurra durante el concurso.
Fases del concurso de acreedores
Veamos qué ocurre en cada una de las fases del concurso de acreedores.
Eso permitirá tener un panorama de su duración:
| Fase | ¿Qué sucede? |
| 1. Presentación y declaración de apertura | Se presenta la solicitud ante el juzgado. El juez decide si declara el concurso abierto (y nombra administrador concursal). |
| 2. Fase común | Se analiza el patrimonio (masa activa), las deudas y los acreedores (masa pasiva). |
| 3. Convenio | Se intenta alcanzar un acuerdo para que la empresa pueda continuar. |
| 4. Liquidación | Se venden los bienes para atender las deudas (si no hay convenio o este fracasa). |
| 5. Calificación | Se analiza si el concurso es fortuito o culpable. |
Estos plazos son meramente orientativos y no se suman necesariamente de forma consecutiva. La duración total depende de cada caso en particular.
Dicho esto, veamos cuánto dura cada una de estas fases del concurso de acreedores.
1. Presentación de la solicitud y declaración de apertura del concurso
Esta es la primera etapa. Se presenta la solicitud de concurso (voluntario o necesario) ante el juzgado de lo mercantil competente, junto con la documentación exigida.
El juez examina si concurren los requisitos (principalmente la insolvencia) y decide si declara el concurso abierto. También suele nombrar al administrador concursal y fijar las medidas cautelares o efectos inmediatos (intervención o suspensión de facultades, paralización de embargos, etc).
Esta fase suele ser relativamente rápida (días o pocas semanas, dependiendo de la carga del juzgado y de la completitud de la documentación). Es el momento en el que el juzgado “abre la puerta” al procedimiento.
2. Fase común: analizar qué tiene y qué debe la empresa
La fase común permite conocer la situación económica real de la empresa. Se determina qué bienes forman parte de su patrimonio y qué deudas existen. Además, se identifican los tipos de acreedores y se clasifican los créditos.
Esta fase puede ser relativamente sencilla en una empresa pequeña con pocos acreedores. Pero puede complicarse cuando existe una suspensión de pagos con muchas deudas, bienes difíciles de valorar o discrepancias sobre los créditos.
3. Fase de convenio: intentar que la empresa continúe
Si la empresa todavía es viable, el concurso puede buscar un acuerdo con los acreedores. El convenio puede incluir medidas como quitas, que reducen la cantidad que debe pagarse, y esperas, que permiten aplazar los pagos. El objetivo es levantar la empresa en crisis y adaptar el pago de las deudas a la capacidad real de la empresa.
Para el empresario, esta es una diferencia fundamental: el concurso no implica necesariamente cerrar el negocio. Si existe una actividad viable y se consigue un acuerdo, la empresa puede continuar.
4. Fase de liquidación: ¿cuánto dura?
La fase de liquidación de un concurso de acreedores no tiene una duración idéntica en todos los casos. Su objetivo es convertir en dinero los bienes que deban liquidarse y utilizarlo para pagar a los acreedores conforme al orden establecido legalmente.
Entre otras cosas, el tiempo necesario dependerá de:
- Qué bienes tiene la empresa.
- Cuánto valen.
- Si existen cargas sobre ellos.
- Si pueden venderse directamente.
- Si aparecen compradores.
- Si existen controversias sobre los activos.
- Si hay que realizar operaciones adicionales antes de su venta.
Una liquidación puede ser rápida cuando el patrimonio es sencillo. En cambio, puede alargarse cuando existen activos complejos de ubicar.
5. Fase de calificación: determinar si hubo responsabilidad
La calificación se centra en analizar si las circunstancias que provocaron o agravaron la insolvencia hacen del concurso “fortuito” o “culpable”.
Para el administrador concursal y para los administradores de la empresa es de vital relevancia. Una calificación culpable puede tener consecuencias personales en los supuestos establecidos por la Ley Concursal.
Actuar correctamente antes de llegar al concurso y cumplir las obligaciones legales puede mitigar el impacto.
¿Cuánto dura un concurso de acreedores voluntario?
A veces, la propia empresa solicita el concurso. En esos casos, hablamos de “concurso voluntario”. Ahora bien, no existe una duración específica por el hecho de ser voluntario. Es decir, no durará ni más ni menos que uno “necesario” por el simple hecho de serlo.
La ventaja para el empresario de un concurso voluntario es poder anticiparse a los acreedores. Es posible tomar la iniciativa cuando reconoce una situación de insolvencia. Esto permite analizar antes las opciones, preparando la documentación y la estrategia. En cambio, esperar hasta que los acreedores actúen reduce el margen de maniobra.
¿Se puede evitar que el concurso de acreedores se alargue?
Sí, siempre que se actúe cuanto antes. De hecho, antes de llegar al concurso existen mecanismos de reestructuración de deuda que permiten negociar con los acreedores. Allí se puede tratar de alcanzar una solución cuando el negocio todavía puede ser viable.
La normativa concursal contempla mecanismos preconcursales para facilitar estas negociaciones. La comunicación de apertura de negociaciones permite intentar alcanzar un plan de reestructuración antes de llegar al concurso.
Si la empresa ya no puede cumplir regularmente sus obligaciones, conviene analizar la situación cuanto antes. En Noguerol somos expertos en preconcurso de acreedores.
¿Hay casos en los que un concurso puede ser más rápido?
Sí, puede ocurrir. La duración puede cambiar considerablemente cuando el procedimiento tiene unas características determinadas.
Lo vemos en dos casos particulares: concurso sin masa y procedimiento especial para microempresas. Analicemos qué sucede tras el concurso en ambos casos.
1. Concurso sin masa
El concurso sin masa, también conocido como concurso exprés, es un procedimiento legal de insolvencia. Existe cuando se da alguna de estas situaciones:
- Cuando el deudor no tiene bienes legalmente embargables.
- Cuando los bienes tienen un coste de realización desproporcionado respecto a su valor.
- Cuando las cargas superan su valor de mercado.
En estos casos, el procedimiento tiene una tramitación específica. Puede ser mucho más sencillo que un concurso en el que haya que administrar y vender numerosos activos.
2. Procedimiento especial para microempresas
Las microempresas tienen además un procedimiento especial de insolvencia, distinto del concurso ordinario. Se aplica a personas físicas o jurídicas que desarrollan una actividad empresarial o profesional.
Entre otros requisitos, deben haber tenido una media de menos de diez trabajadores. Asimismo, un volumen de negocio inferior a 700.000 € o un pasivo inferior a 350.000 €.
Este procedimiento puede tramitarse mediante un plan de continuación o mediante liquidación. Esto puede ser con o sin transmisión de la empresa en funcionamiento.
Cuando una pequeña empresa entra en insolvencia, primero hay que determinar qué procedimiento le corresponde. No todas tienen que seguir el mismo recorrido.
¿Qué pasa con la empresa mientras dura el concurso?
El concurso no siempre significa que la empresa tenga que cerrar. Si el negocio aún es viable, la actividad puede continuar mientras se busca una solución para las deudas. Esto implica, a su vez, respetar los derechos de los trabajadores.
Dependiendo de las circunstancias del procedimiento, las facultades de administración y disposición del deudor pueden quedar intervenidas o suspendidas. Esto significa que durante el concurso hay que seguir tomando decisiones empresariales, pero dentro del marco establecido por el procedimiento.
Para el empresario, la cuestión clave es saber si todavía existe una empresa viable que pueda salvarse. De ahí se desprenden dos caminos:
- Si la respuesta es sí, puede servir un convenio o un plan de reestructuración.
- Si no lo es, habrá que preparar una liquidación ordenada.
En cualquier caso, en Noguerol podemos ayudarte a conseguir mejores resultados durante el proceso del concurso de acreedores.
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