Cuando una empresa se declara en concurso de acreedores, el juez nombra un administrador concursal. Se trata de un profesional independiente (abogado, economista o auditor) cuya función es analizar la situación financiera y jurídica de la empresa y velar por los intereses de los acreedores.
Su nombramiento no necesariamente significa que perderás el control de tu empresa. En más de 30 años de experiencia como abogados de concurso de acreedores, en Noguerol hemos visto varias situaciones diferentes. Por esta razón, te explicamos qué hace el administrador concursal y en qué casos puede limitar tu rol como empresario.
¿Qué es un administrador concursal?
El administrador concursal es un profesional independiente nombrado por el juez para intervenir mientras dure el concurso de acreedores. Analiza las finanzas de la empresa, comprobando sus bienes o deudas y participando en la solución del concurso.
No trabaja exclusivamente para la empresa ni para sus acreedores. Debe actuar con independencia e imparcialidad, dentro de las funciones que le atribuye la Ley Concursal y bajo la supervisión del juez.
¿Cómo afecta su nombramiento a la administración de la empresa?
Cuando un juez nombra a un administrador concursal, es normal empezar a tener dudas o miedos. Sin embargo, que haya un administrador concursal no significa automáticamente que el empresario deje de dirigir la compañía.
La principal cuestión que debes conocer es si tus facultades quedan intervenidas o suspendidas. Esto depende del régimen que establezca el juez:
- Intervención: la empresa sigue siendo gestionada por sus directivos, pero el administrador concursal supervisa y autoriza las decisiones más relevantes.
- Suspensión: el administrador concursal asume directamente la gestión. La dirección queda desplazada
El régimen de intervención es el habitual cuando es la propia empresa quien solicita el concurso. La suspensión se aplica cuando lo solicita un acreedor o cuando el juez aprecia causa para ello.
¿Qué hace el administrador concursal?
Las responsabilidades del administrador concursal varían según las circunstancias del concurso. A continuación, explicamos sus principales funciones.
Analiza la situación económica de la empresa
El administrador concursal estudia la información contable y financiera disponible. El objetivo es conocer por qué la empresa ha llegado a la insolvencia. Este análisis permite determinar si existe una posibilidad real de continuidad o si la suspensión de pagos puede llevar a la liquidación empresarial.
Identifica los bienes de la empresa
El administrador concursal debe inventariar los bienes embargables y derechos que forman parte de la masa activa del concurso.
Puede incluir:
- Inmuebles.
- Vehículos.
- Maquinaria.
- Existencias.
- Dinero en cuentas.
- Derechos de cobro.
- Otros activos de la empresa.
El objetivo es conocer qué patrimonio tiene la compañía y qué valor puede tener dentro del procedimiento. Si no existen, puede darse un concurso exprés o sin masa.
Identifica y ordena las deudas
El administrador concursal también analiza la masa pasiva, es decir, el conjunto de deudas que tiene la empresa. Identifica a quién se debe dinero, cuánto se debe y qué tipo de deuda es. Esto permite ordenar las deudas y determinar cómo se tratará cada una dentro del concurso.
Supervisa determinadas decisiones económicas
Cuando las facultades del deudor están intervenidas, la empresa puede continuar funcionando. No obstante, ciertas decisiones patrimoniales necesitan la intervención de la administración concursal. Por eso, el empresario no debería actuar como si el concurso no hubiera cambiado nada.
Contratos, operaciones sobre bienes, pagos o decisiones que afecten al patrimonio empresarial pueden quedar sometidos al procedimiento.
Supervisa la actividad de la empresa
Si la compañía continúa funcionando, el concurso no significa que sí o sí deje de tener actividad. La empresa puede seguir teniendo trabajadores, clientes, proveedores y gastos necesarios para mantener el negocio.
También seguirá generando nuevas obligaciones después de la declaración del concurso. Estas deudas posteriores tienen un tratamiento diferente respecto de las obligaciones que ya existían antes del procedimiento. Deben atenderse conforme a las reglas aplicables.
Por eso, entrar en concurso no significa dejar de pagar todo lo que genera la empresa a partir de ese momento. Tampoco dejar de cumplir con los derechos de los trabajadores. Al finalizar el concurso de acreedores, será necesario garantizar sus indemnizaciones.
Se relaciona con los acreedores
El administrador concursal también interviene en las comunicaciones con los acreedores y en el reconocimiento de sus créditos. Esto permite que las reclamaciones de los distintos acreedores se integren dentro de un procedimiento común. Se evita que cada uno actúe de forma independiente al margen del concurso.
Cuando la empresa puede optar por una reestructuración, conviene organizar grupos de acreedores según la naturaleza de sus créditos.
Qué debes tener en cuenta cuando se nombra un administrador concursal
El administrador concursal es un profesional cualificado e independiente. Su nombramiento no es un “castigo”, sino una garantía de que el procedimiento se desarrollará con rigor y bajo control judicial.
Desde la perspectiva del empresario, conviene tener claros estos puntos.
Colabora de forma transparente
El administrador necesita información completa y veraz sobre la contabilidad, contratos, operaciones y situación real de la empresa. Jamás ocultes la información. Facilitarla suele mejorar las posibilidades de levantar la empresa en crisis (convenio o reestructuración). Te ayudará a evitar las consecuencias de ser culpable del concurso.
Respeta el régimen de facultades
Si tus facultades están intervenidas, debes solicitar autorización para actos de disposición o decisiones patrimoniales relevantes. Si están suspendidas, la administración concursal asume la gestión. No actúes al margen. Esto puede generar responsabilidades personales.
Mantén la actividad ordinaria cuando sea posible
Las deudas generadas después de la declaración (créditos contra la masa) tienen un tratamiento distinto y deben atenderse según las reglas del procedimiento. Seguir operando de forma ordenada y con el visto bueno del administrador puede facilitar la continuidad de la compañía.
Comunicación fluida y realista
El administrador se relaciona con los acreedores y elabora informes clave sobre la situación financiera de la compañía. Siempre tienes que mantener un diálogo profesional y aportar propuestas realistas de viabilidad o liquidación ordenada. Suele ser más productivo tener un buen vínculo que una postura de enfrentamiento.
Cuenta con tu propio asesor
Aunque el administrador concursal es independiente, el empresario tiene derecho a contar con su propio abogado o asesor. En Noguerol llevamos más de 30 años asesorando a nuestros clientes en casos similares. Nos especializamos en el concurso y preconcurso de acreedores. Podemos defender tus intereses.
Toma la iniciativa ante una situación de insolvencia empresarial
En Noguerol analizamos situaciones de insolvencia, reestructuración y concurso de acreedores. Te ayudaremos a determinar qué opciones tiene tu empresa.
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