Muchos dueños o gerentes de empresas creen que todo está perdido cuando los números no remontan por meses. Sin embargo, es posible lograr un reflotamiento de empresas si se sabe cómo actuar y se toman decisiones a tiempo. Esto incluye hacer un diagnóstico financiero, una reestructuración y un plan de viabilidad.
El objetivo es recuperar el equilibrio económico y devolver la estabilidad al negocio. La clave es actuar antes de la insolvencia definitiva. El momento exacto es cuando notas durante meses varios problemas que no puedes solucionar. Entre ellos: la falta de liquidez, aumento de la deuda o la caída de las ventas.
En Noguerol tenemos años de experiencia gestionando el preconcurso de acreedores de nuestros clientes. Por eso, te contamos cómo hacer un buen reflotamiento de empresas.
¿Qué es el reflotamiento de empresas?
El reflotamiento empresarial es el conjunto de acciones para recuperar la viabilidad económica de una empresa con dificultades. Su objetivo no consiste únicamente en reducir deuda. Se busca identificar las causas reales de la crisis. Gracias a esto, es posible corregirlas para que el negocio vuelva a generar beneficios de forma sostenible.
En la práctica, un reflotamiento de empresas suele combinar medidas como:
- Reestructuración financiera y operativa: Adaptar la deuda, mejorar la liquidez y optimizar procesos para recuperar la eficiencia del negocio.
- Optimización de costes: Identificar gastos innecesarios y reducir costes sin comprometer la actividad ni el crecimiento.
- Mejora de la rentabilidad: Analizar márgenes o líneas de negocio para potenciar las áreas que generan mayor valor.
- Negociación con bancos y acreedores: Buscar acuerdos que permitan refinanciar deudas, flexibilizar pagos o aliviar la presión financiera.
- Elaboración de un plan de viabilidad: Definir una hoja de ruta con objetivos, medidas y previsiones financieras para recuperar la estabilidad.
Todo se hace con un objetivo final: que la empresa vuelva a ser rentable sin que presente la quiebra. Por eso se hace antes del concurso de acreedores.
Reflotamiento y reestructuración de empresas: ¿son lo mismo?
Muchas veces se utilizan como sinónimos. Sin embargo, no significan lo mismo.
El reflotamiento es el objetivo final: recuperar una empresa que atraviesa una situación crítica. En cambio, la reestructuración es el conjunto de herramientas que permiten conseguirlo. Para lograr un reflotamiento, necesitas reestructurar el negocio.
A continuación, te mostramos una tabla con las diferencias clave:
| Concepto | Objetivo | ¿Cuándo aplica? |
| Reflotamiento empresarial | Recuperar la viabilidad del negocio. | Cuando hay una crisis empresarial y se necesita tener un plan integral para volver a ser rentable y sostenible. |
| Reestructuración financiera | Adaptar deuda, financiación y tesorería. | Cuando existen problemas de liquidez, exceso de endeudamiento o dificultades para atender los pagos. |
| Reestructuración operativa | Mejorar procesos, costes y organización. | Cuando la empresa ha perdido eficiencia, sus costes son elevados o el modelo operativo ya no es competitivo. |
Hablar de reflotar una empresa implica mucho más que renegociar préstamos o reducir gastos. Supone revisar el modelo de negocio desde una perspectiva global.
Reflotar una empresa tampoco significa entrar en concurso de acreedores
El concurso de acreedores no siempre es el primer paso cuando aparecen dificultades financieras. Es el último, cuando todo lo anterior no dio resultado.
Solo cuando estas alternativas no permiten garantizar la continuidad del negocio puede ser necesario acudir al concurso de acreedores. Incluso en ese escenario, no significa que todo está perdido. Por ejemplo, en Noguerol hemos tenido más de 150 casos de éxito salvando a empresas de la quiebra.
Porque actuar con antelación y con un equipo experto amplía enormemente las posibilidades de éxito.
Cómo reflotar una empresa paso a paso
El objetivo de un plan de reflotamiento no es únicamente superar un momento de dificultad. Se busca conseguir que la empresa vuelva a ser rentable, solvente y capaz de crecer de forma sostenible. Para lograrlo, no existe una solución única. En Noguerol hemos visto que cada empresa necesita un plan adaptado a su situación.
En base a nuestra experiencia, te explicamos en términos generales los pasos para reflotar una empresa:
1. Realizar un diagnóstico financiero
El primer paso consiste en entender qué está ocurriendo realmente. Esta última palabra es la clave, ya que tu visión no necesariamente muestra lo que está pasando. Al no tener una visión como la que aporta un Director Financiero Externo (CFO), es posible tener algunos sesgos. Por eso, la clave pasa por analizar datos duros.
Aquí están los principales indicadores que muestran la salud económica de la empresa:
- Liquidez: Implica comprobar si la empresa puede afrontar sus obligaciones de pago a corto plazo.
- Tesorería: Se requiere analizar las entradas y salidas de efectivo para detectar tensiones de caja.
- Endeudamiento: Hay que revisar el nivel de deuda y la capacidad real para asumirla.
- Márgenes de contribución y rentabilidad: Consiste en identificar si se generan beneficios o si hay líneas de negocio poco rentables.
- Costes y estructura financiera: Se debe evaluar si los gastos y la financiación están alineados con la situación del negocio.
La mayoría de los empresarios creen que el problema principal es la falta de ventas. No obstante, no siempre es así. A veces, el error está en la mala estructura de financiación o un crecimiento desordenado.
2. Elaborar un plan de viabilidad
Una vez hecho el diagnóstico, se diseña una hoja de ruta adaptada a la empresa. El objetivo final es recuperar la estabilidad financiera.
El plan de viabilidad incluye aspectos como:
- Objetivos financieros: Definir qué resultados deben alcanzarse en el corto y medio plazo.
- Medidas de ahorro: Identificar oportunidades para reducir costes sin comprometer la actividad.
- Necesidades de financiación: Determinar si será necesario refinanciar deuda o captar nuevos recursos.
- Calendario de actuaciones: Priorizar las medidas y establecer los plazos para ejecutarlas.
- Proyecciones económicas: Estimar la evolución prevista de ingresos, gastos y tesorería.
- Indicadores de seguimiento: Fijar las métricas que permitirán comprobar si el plan está funcionando.
El objetivo es demostrar que la empresa puede volver a generar beneficios de forma sostenible. En otras palabras, que no hace falta que quiebre.
3. Reestructurar la empresa
Una vez definido el plan, llega el momento de ponerlo en marcha. Las acciones dependen de la situación de cada empresa. No requiere las mismas medidas una compañía con exceso de liquidez que otra con exceso de endeudamiento.
De todas maneras, reestructurar una empresa suele implicar:
- Renegociación bancaria y refinanciación de deuda: Es necesario adaptar las condiciones de financiación para aliviar la presión financiera.
- Optimización de costes: Conviene eliminar gastos innecesarios y mejorar la eficiencia de la empresa.
- Reorganización interna: Se deben revisar procesos, estructura y recursos para aumentar la productividad.
- Venta de activos no estratégicos: Se busca gestionar la liquidez desprendiéndose de activos que no son esenciales para la actividad.
- Mejora del control financiero: Implica implantar herramientas e indicadores que permitan tomar decisiones con mayor información.
Para saber cómo reestructurar una empresa, conviene orientar cada decisión a recuperar la rentabilidad sin afectar la continuidad operativa. Por ejemplo, no sirve de nada vender activos estratégicos que impidan que sigas vendiendo.
4. Hacer un seguimiento continuo
El reflotamiento no termina cuando se aprueba un plan. Es necesario comprobar de forma periódica que las medidas están dando resultado y realizar ajustes cuando sea necesario.
Para ello se monitorean varios indicadores. Los principales son el flujo de caja y la liquidez. Es decir, que la empresa genera suficiente efectivo y que puede atender sus compromisos de pago.
Una vez revisado esto, conviene evaluar el EBITDA (Beneficios Antes de Intereses, Impuestos, Depreciación y Amortización). Este indicador financiero mide la rentabilidad operativa de una empresa antes de todas esas deducciones.
También hay que evaluar los márgenes de la rentabilidad operativa y el ratio de endeudamiento. Si se está cumpliendo el presupuesto según el plan, significa que la reflotación de la empresa está bien orientada.
¿Cómo saber si una empresa necesita un plan de reflotamiento?
Es normal que cualquier empresa atraviese dificultades puntuales. Tener problemas específicos no significa necesariamente que haga falta un plan de reflotamiento. La señal de alerta aparece cuando estas situaciones se repiten, se agravan o empiezan a afectar a la estabilidad del negocio.
Aquí están las señales habituales de que reflotar la empresa puede ser necesario:
| Señal | Qué puede estar ocurriendo |
| Las ventas crecen, pero la rentabilidad disminuye. | Los márgenes se están reduciendo, los costes han aumentado o el modelo de negocio ya no es eficiente. |
| Existen problemas recurrentes de liquidez y tesorería. | El flujo de caja no es suficiente para afrontar los pagos y la empresa depende de financiación para operar. |
| Bancos y proveedores empiezan a restringir el crédito. | La situación financiera genera dudas sobre la capacidad de pago y dificulta acceder a nuevos recursos. |
| El crecimiento provoca más tensión financiera que beneficios. | La empresa crece sin una planificación financiera adecuada ni una estructura preparada para sostener ese crecimiento. |
| Las decisiones se toman sin información financiera fiable. | Falta un control financiero de los principales indicadores del negocio, lo que aumenta el riesgo de cometer errores. |
¿Has identificado varios de los siguientes síntomas a la vez en tu empresa? Recomendamos hacer un diagnóstico para evaluar si se necesita un plan de reflotamiento.
¿Quién debe liderar el reflotamiento de una empresa?
Lo primero que podrías creer es que esta crisis solo se resuelve desde dentro de la organización. Sin embargo, esa visión puede ser un error grave. Cuando la empresa atraviesa dificultades, los responsables suelen estar absorbidos por la operativa diaria. Es decir, les resulta complicado mantener una mirada objetiva.
Lo recomendable es contratar a un equipo especializado que acompañe el proceso desde dentro desde el primer momento. Esto puede incluir a un CFO. Para lograr esto, el tiempo es fundamental. Muchos abogados llegan cuando no hay mucho para hacer, porque la empresa los llamó a último momento.
Un director de empresa experto en reflotar empresas y con soporte legal puede aportar:
- Diagnóstico independiente: Analiza la situación de forma objetiva. Esto permite identificar las causas reales de la crisis y definir prioridades.
- Experiencia en procesos similares: Aplica metodologías y soluciones no solo desde la teoría. Usa las que ya han demostrado ser eficaces en otras empresas.
- Capacidad de negociación con bancos y acreedores: Diseña estrategias para refinanciar deuda, renegociar condiciones y aliviar la presión financiera.
- Planificación financiera: Elabora previsiones de tesorería, presupuestos y planes de viabilidad que sirvan de guía para la recuperación.
- Visión estratégica para recuperar la viabilidad: Toma decisiones orientadas a superar la crisis y construir un crecimiento rentable y sostenible.
Reducir costes por sí solo no reflota una empresa. Hacerlo sin analizar la estructura financiera, el modelo de negocio y las causas reales de la crisis puede ofrecer un alivio temporal. Sin embargo, también aumenta el riesgo de que los problemas vuelvan a aparecer en el futuro.
El objetivo del reflotamiento no es sobrevivir unos meses más. Es devolver a la empresa la capacidad de crecer de forma sostenible. Eso es lo que hacemos en Noguerol.
Actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre reflotar la empresa o perderla
Cada decisión que retrasas reduce las posibilidades de reflotar tu empresa. En Noguerol podemos ayudarte a conseguirlo. Nuestro fundador, Carlos Noguerol, ha sido reconocido como uno de los mejores abogados de España en Insolvencia y Reestructuraciones por Best Lawyers.
El primer paso para evitar la quiebra es analizar tu situación financiera. Solicita tu diagnóstico ahora.


